Artículo original
Sánchez Fernández S, García Guerrero I, Palomino Barrigas AI. Del COVID leve al síndrome persistente: evaluación integral de la salud oral. Cient. Dent. 2024; 21; 1; 14-21.
Del COVID leve al síndrome persistente: evaluación integral de la salud oral
Introducción: El COVID-19 ha causado una amplia sintomatología, incluyendo la presente en la cavidad oral. Cada día cobra más importancia un nuevo síndrome relacionado: el COVID persistente. El objetivo de este trabajo es analizar el efecto de la infección por SARS-CoV-2 a nivel oral en sujetos diagnosticados de COVID persistente, en comparación con la infección aguda.
Métodos: Se llevó a cabo un estudio de casos y controles con 102 sujetos reclutados entre 2021 y 2022, de los que se obtuvieron 34 variables de salud oral y posibles factores de riesgo.
Resultados: El análisis estadístico reveló que los sujetos COVID persistente presentaban significativamente mayor prevalencia de: adenopatías, dolor de ATM, irritación faríngea, xerostomía, obturaciones, ausencias y coronas dentales, mayor valor en índices CAOM y CAOD y mayor número de síntomas odontológicos en total. Además, el estrés apareció como factor de riesgo; aquellos pacientes con COVID persistente que presentaron mayor nivel de estrés (7,73 ± 2,02) también eran los que sufrían, en mayor medida, xerostomía o bruxismo, responsable del dolor de ATM, también más prevalente en este grupo.
Conclusiones: El COVID persistente provoca manifestaciones orales relacionadas, algunas de ellas, con el hecho de que la cavidad oral sea vía de entrada del virus, como la irritación mucosa; otras, relacionadas con su posible naturaleza autoinmune, como la xerostomía y, de la misma manera, otras relacionadas con el estrés, reflejado en la presencia de bruxismo. Resulta imprescindible desarrollar protocolos que mejoren tanto el diagnóstico precoz como el manejo de estos pacientes en nuestras clínicas.
Introduction. COVID-19 has caused a wide range of symptomatology, including that present in the oral cavity. A new related syndrome is gaining importance: Long COVID. The aim of this work is to analyse the effect of SARS-CoV-2 infection at the oral level in subjects diagnosed with Long COVID, compared to acute infection. Methods. A case-control study was conducted with 102 subjects recruited between 2021 and 2022, from whom 34 oral health variables and possible risk factors were obtained. Results. Statistical analysis revealed that Long COVID subjects had significantly higher prevalence of: adenopathies, TMJ pain, pharyngeal irritation, xerostomia, fillings, dental absences and dental crowns, higher CAOM and CAOD index values and higher total dental symptoms. In addition, stress appeared as a risk factor; those patients with Long COVID who presented a higher level of stress (7.73 ± 2.02) were also those who suffered, to a greater extent, from xerostomia or bruxism, responsible for TMJ pain, also more prevalent in this group. Conclusions. Long COVID causes oral manifestations related, some of them, to the fact that the oral cavity is a route of entry of the virus, such as mucosal irritation; others, related to its possible autoimmune nature, such as xerostomia and, in the same way, others related to stress, reflected in the presence of bruxism. It is essential to develop protocols that improve both the early diagnosis and management of these patients in our clinics.
KEY WORDS: COVID-19; Long COVID; Mucosal irritation; Xerostomia; Adenopathies; Bruxism and stress.
El impacto de la pandemia por COVID-19 fue profundamente transformador para la humanidad, afectando a todos los aspectos de nuestras vidas. Cuando a finales del 2019 el virus SARS-CoV-2 decidió cambiar su evolución para dar el salto al huésped humano, nadie imaginó la repercusión que podría suponer. Desde que se identificaron los primeros casos a finales de 2019, el virus se extendió rápidamente a nivel mundial, generando una crisis sanitaria sin precedentes.
Se trata de un virus altamente contagioso que ha despertado grandes incógnitas acerca de los procesos de transmisión comunitaria, la patogénesis de las infecciones y, sobre todo, la implicación en la respuesta inmune. Esto último fue el detonante de las investigaciones que desvelaron cómo la COVID-19 puede empeorar las enfermedades autoinmunes preexistentes y puede desencadenar una respuesta inmunitaria exagerada en algunos pacientes, agravando el cuadro clínico1.
Tanto es así que, un porcentaje de sujetos infectados siguen manifestando síntomas relacionados con la enfermedad, de intensidad variable, mantenidos en el tiempo. Ese porcentaje es diferente dependiendo del estado de inflamación crónica previa al contagio y las enfermedades preexistentes de cada sujeto, aunque los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, a fecha de marzo de 2023, parecen indicar que aproximadamente entre el 10% y el 20% de la población experimenta efectos a medio y largo plazo tras la infección inicial. A estos casos se les ha clasificado dentro de una nueva categoría denominada “síndrome COVID persistente”, “síndrome post-COVID”, “condición post COVID-19” o “Long COVID”.
Este síndrome COVID persistente puede afectar a cualquier edad, sexo o condición médica y abarca una amplia gama de manifestaciones clínicas, que pueden afectar a diferentes niveles, incluyendo el sistema cardiovascular, el respiratorio y el nervioso2.
De manera general, se cree que los mecanismos patológicos subyacentes del síndrome de COVID-19 persistente pueden estar relacionados con un estado de inflamación crónica y daño tisular originado por el virus. Estos procesos pueden generar una respuesta inflamatoria residual exagerada, que puede ocasionar daño orgánico y prolongar la recuperación de los pacientes. También, la respuesta inmunitaria puede ser una explicación para el síndrome COVID persistente, ya que algunos pacientes han mostrado una respuesta inmunitaria hiperactiva y sostenida después de la infección, lo que puede producir inflamación crónica y daño orgánico persistentes3.
Dentro del contexto de la pandemia no se pueden obviar los mecanismos relacionados con el estrés. Se debe entender, en principio, como una respuesta fisiológica y psicológica natural del organismo ante situaciones adversas, un mecanismo natural de protección. Sin embargo, cuando este estrés se prolonga en el tiempo, puede tener efectos negativos sobre la salud4. En los últimos años, se ha demostrado que el estrés crónico puede afectar al sistema inmunológico y predisponer a los individuos a desarrollar enfermedades infecciosas. Esto se debe a que el estrés puede alterar la respuesta inmunológica, modificando su capacidad para combatir los agentes infecciosos y disminuyendo así su competencia para protegerse contra enfermedades5.
Por último, el COVID-19 ha causado una amplia variedad de síntomas y complicaciones en diferentes sistemas del organismo. Entre otros, se ha reportado gran variedad de síntomas orales que deben ser abordados para un diagnóstico y tratamiento adecuado de estos pacientes6. Sin embargo, es importante destacar que esas manifestaciones orales asociadas a COVID-19 no son específicas de esta enfermedad, sino que también pueden ocurrir en otras enfermedades, tanto infecciosas como no infecciosas. Aparecen principalmente en las siguientes formas:
- Lesiones orales similares a estomatitis aftosas recidivantes: se pueden encontrar en diferentes áreas dentro de la boca, incluyendo las mucosas yugales, los labios y el paladar7.
- Úlceras bucales: similares a las de otras infecciones virales como herpes simple (VHS) y el virus de Epstein-Barr8 y se han llegado a considerar un primer signo de la COVID-199.
- Lesiones en la lengua: similar a la lengua geográfica10.
- Gingivitis ulcerativa necrotizante: es más común en pacientes con COVID-19 que en personas sin la enfermedad11.
- Cambios en el sentido del gusto (disgeusia): así como la anosmia, relacionada con el olfato. Los pacientes infectados por COVID-19 pueden experimentar una disminución de su sentido del gusto, alteraciones en el sabor o una completa pérdida de este. La mayoría de los pacientes presentan estos cambios de manera temporal, pero algunos pueden experimentar este síntoma como persistente a largo plazo después de superar la enfermedad12.
- Otras: xerostomía, halitosis, lesiones vesículoampollosas, fisuras o depapilaciones de la lengua y candidiasis oral13.
Todas estas manifestaciones pueden ser preocupantes para los pacientes con COVID-19 y para los profesionales de la salud dental, ya que podrían indicar una infección activa y la necesidad de realizar un seguimiento adecuado. Hay estudios que han demostrado que el SARS-CoV-2 está presente en la saliva de los pacientes infectados desde las fases tempranas de la infección y se ha detectado también en muestras obtenidas de las amígdalas, lo que sugiere que las glándulas salivales también podrían ser un reservorio potencial del virus. Esto podría ser por la alta expresión de receptores ACE2 en las glándulas salivales14, puerta de entrada demostrada para el virus en las células. También se ha propuesto que las manifestaciones orales asociadas con COVID-19 podrían estar relacionadas con una disfunción del sistema inmunológico15.
Sin embargo, encontramos poca literatura sobre la salud oral en pacientes COVID persistente y las implicaciones de la pandemia en la población general a este respecto. Por tanto, el objetivo de este trabajo fue examinar de manera integral el efecto de la infección por SARS-CoV-2 sobre el nivel de salud oral y, más concretamente, su estado en los sujetos que desarrollaron COVID persistente.
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